lunes, 4 de febrero de 2019

LiVerArte cuento



Hola Carmen,
Acabo de terminar de repetir un Taller de Registros Akáshicos donde trabajamos el Linaje Genético Ancestral, Vidas Pasadas y el Potencial Creativo (uno de mis talleres preferidos).
En estos talleres recibimos una historia de nuestras vidas a modo de cuento por parte de nuestros Registros. En este caso, y muy causalmente, ya que estoy cocreando mis pasos en este nuevo caminar como Facilitadora de Cuentos "LiVerArTE Cuento", me ofrecieron una bella historia la cual me han permitido e invitado a compartirla contigo.

"Soy un cuerpo. Un cuerpo raro. Me veo pero no me encuentro. Me miro en el espejo de la vida pero no me reconozco. Voy perdida, de flor en flor, de vida en vida, de encarnación en encarnación buscando acostumbrarme a esta incomodidad. Tratando de que esta forma que "me ha tocado" experimentar no resulte tan molesta. Me pica, me aprieta, me irrita. A veces me sacudo y creo haberlo conseguido por una milésima de instante fugaz... y se fue. Nada. Vuelve la molestia, el picor, la irritación. "Bueno, pero si sacudiéndome logré sentir un alivio, aunque sea fugaz, será que tengo que sacudirme más fuerte y más tiempo, ¿no? Lógico".
...
Y sólo consigo agotarme.
Estoy cansada. Mi cuerpo ya no puede más. Mi cabeza da vueltas. Y me siento cada vez más perdida. Sin rumbo. Sin sentido.
Y cansada como estoy me digo: "Muy bien, me pica... pero... ¿qué me pica?"
Me pica mi espalda, mis brazos y mis piernas.
Algo puedo ver, hay esperanzas en mí.
¿Y qué puedo hacer ahora que sé lo que me pica?
Pues mirarme, y ver que tengo ahí que me produce picor.
Me veo y me observo.
Mis brazos son raros. Nos son como los de los demás. Soy rara. soy diferente.. No soy normal.
Mis piernas están en su lugar, pero aún así están sueltas y separadas de una de sus partes y no se qué es.
Nada. Casi que prefiero sentir el picor y no saber más.
Mis brazos y mis piernas no me dicen más que problemas e incoherencias.
...
"Espera... ¿y mi espalda? ¿qué habrá en mi espalda que me pica, que provoca en mí esa irritación?"
No hay caso, no me veo, no veo mi espalda.
¡Oye! ¡Pero no estoy sola! Tal vez otros me sepan decir qué tengo en la espalda.
¿me ves? ¿me dices qué ves?
¿me dices qué soy yo?
¿me dices quién soy yo?
Nada. Esto es una locura, un caos, una esquizofrenia de vida.
Me voy. Me rindo. Me quiero esconder y no volver a salir.
...
Me cuido, me amo, me acepto.
Me reconozco como la rara.
Me acepto como la anormal.
Y me amo así de perfecta.
Y es en este preciso instante donde veo que la Luz me llama y me invita a salir, a descubrir el mundo nuevo que me espera fuera del capullo."

x Patricia Morvay

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