viernes, 6 de septiembre de 2013

LA LUZ DE LAS EMOCIONES

Tarjeta personal que acompañaba a sus Alas


Hace unos días envié sus ala a Ernestina Chico. Cuando las doy por terminadas, suelo llamar a la persona para contarle el proceso de creación que he vivido con ellas y contrastar la información recibida durante el mismo, y sucedió de nuevo... las sincronias... las resonancias.
Le hablé de como las pinceladas se paseaban por el papel con resistencía a definirse, después de algunas horas fueron tomando forma de ondas llenas de sensaciones acuosas, que se mostraron en tonos azules, verdes y lilas... (las emociones en transformación).
Una vez finalizado el dibujo manual, cada vez que abría el archivo fotográfico (necesario para la impresión en tela) me pedian luz, más luz... y las fuí aclarando, dando brillo, hasta sentir que el proceso había finalizado.
Sus alas estaban completas.
Al relatarle esto, ella se emocionó y me compartió que justo el día anterior había finalizado un curso en el que trabajó su miedo al agua y que su petición en la meditación había sido de luz, más luz para su vida.
Me envía algunas fotos para ilustrar este testimonío que generosamente comparte a través de mis palabras.


 Hola Malvi...  ¡¡Uhha!! ...
las contemplé,  acaricié... salí a la terraza y sentí en ellas la carica del Aire,   la Luz del Sol y después de este gran baño de los elementos sagrados de la Naturaleza, las rodeé en mi cuello... jugué con ellas y  están conmigo,  sobre mi cama.... en Mi.



GRACIAS
GRACIAS       
GRACIAS.



Recibe mi abrazo alado.
Ernestina.


martes, 3 de septiembre de 2013

ALAS PARA TODOS

Por causalidad me llegó este mensaje hace unos días, su autora lo tituló "poniendo alas" pero a mi duendecillo interior le salió "póntelas, pónselas" ja, ja, ja....
Un abrazo Alado desde el Corazón de la Unidad que Somos
Oli

PONIENDO ALAS
 El otro día iba conduciendo y había un atasco enorme, así que decidí poner música y relajarme; empecé a observar las personas que iban andando y otros pasajeros de los coches, y vi que en general había muchos rostros con apariencia de estar enfadados, con prisas y otros tristes, entonces empecé a pensar que qué les ocurriría para estar de ese modo.
Había personas de todas las edades, y prácticamente sólo los niños, esos pequeños y maravillosos seres sonreían, los pequeños ángeles de la tierra y entonces se me ocurrió pensar que al fin y al cabo todos somos pequeños ángeles que crecimos y olvidamos serlo.
Después de esto decidí empezar a poner alas a todas las personas en las que me fijaba y curiosamente empecé a verlas de otro modo,… empecé a ver la parte de ángel que cada uno llevaba dentro, sí, aunque fueran personas con las que no estaba “interrelacionando” físicamente, las veía como más cercanas, empecé a reconocer en ellas esa parte de ángel que todos llevamos dentro.
Seguí conduciendo y (con cuidado de no despistarme) seguí haciendo lo mismo con los conductores que estaban al lado y con quien veía pasar de forma rápida mientras conducía.
Empecé a creer con más fuerza en las personas y creer en el potencial de cada uno para volver a recuperar la esencia de ángel con la que nacimos, y pensé que si todos recuperásemos a nuestro niño y niña que se quedó olvidad@  por el camino con sus ilusiones, sus juegos, su imaginación, sus dones innatos,… llenaríamos la tierra de ángeles. Entonces llegué a casa y miré al cielo y me pareció que el sol brillaba con una intensidad mágica diferente.
Miramos al cielo pidiendo ayuda y esperamos que seres celestiales vengan a nuestro encuentro para ayudarnos y cambiar nuestro mundo, pero no somos conscientes de que nosotros mismos somos los ángeles que siempre hemos estado esperando y es urgente volver a volar.
Haz la prueba y pon alas, incluso a ese compañero de trabajo que crees que siempre está esperando a que cometas un fallo,… a lo mejor sólo necesita que alguien le ponga alas y reconozca en él a aquel ángel que un día fue para que empiece a volver a serlo

AUTOR: Angélica del Blog Crecer en la Luz-