miércoles, 3 de febrero de 2010

SEMBRANDO SEMILLAS


En un principio me sentía una niña, llevando mis alas aquí y allá, enseñándolas y presumiendo de ellas. Pero poco a poco fui percibiendo cómo al mostrarlas con tanto entusiasmo e ingenuidad, las personas que allí estaban, fuese donde fuese, se contagiaban de esa energía limpia y alegre de las alas extendidas al viento.

Recuerdo varios de esos lugares: nos habíamos apuntado a un taller de Psicogenealogía que impartía Marianne Costa en Madrid, eran tres fines de semana, el último de ellos, especial por ser una especie de despedida (éramos un grupo de unas 30 personas que habíamos compartido situaciones íntimas y muy personales), allí llevé nuestras alas en la cajita de cartón. Casi al final, pedí a Marianne la posibilidad de mostrarlas; para mí era importante pues las usaría en uno de los actos de Psicomagia que ella me recomendó hacer. Encantados nos subimos al escenario Antonio y yo con nuestras alas puestas… fue un momento de luz y color ¡!.. y un bonito final de fiesta.

Semanas más tarde, yo usaría las alas en un baile (acto Psicomágico para celebrar mi Feminidad) celebrado en el Balneario donde vivimos; fue un atardecer de verano, con unas antorchas colocadas alrededor del escenario y la música poderosa de la Valquirias. Me sentí verdaderamente enraizada y libre a la vez, fue mi primer baile en público… ese era una de mis sueños!

En otra ocasión las alas sirvieron para transmitir al inconsciente de una bella mujer prisionera de su físico que realmente podía volar; la historia es ésta: fue en un taller de Tantra y Sexualidad Consciente impartido por el estupendo maestro Hari Dass. A lo largo del taller pudimos percibir, cómo una de las mujeres más espectaculares físicamente estaba completamente atada por lo que se suponía es el estereotipo de belleza en nuestra época, habiendo pasado varias veces por el quirófano con ese fín. Casi al final del taller se derrumbó al hacer consciente su teatro y pantomima. Ya en el jardín del Balneario, y antes de las despedidas abrí la caja de la magia y la invité a colocarse las alas y a correr. Fue realmente un espectáculo precioso, y más que por lo puramente estético, lo fue por la cara de felicidad de esta mujer-mariposa! Más tarde, alguien que asistió al taller y que contactó con ella, nos comentó que su vida estaba dando un golpe de timón... y que ese acto había sido poderoso para ella.

Ahora además de nuestras alas, tenemos tres alitas más, de distintos tamaños, para los niños que aquí vengan a visitarnos. Será un terapéutico acto de poder, ponérselas y transmitirles a los peques, que ellos pueden ser ellos mismos, que no tienen que cumplir las expectativas de los padres ni de la sociedad, que su vida es suya y les pertenece.

A VOLAR “PEQUES” Y “GRANDES-PEQUES”!!

Gracias Malvi!
Mar Llamas

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