miércoles, 10 de febrero de 2010

carta a la hacedora



estimada carmen,

te escribo para que lo cuelgues en el blog, si te apetece.
gracias malvi

"hace más de un año que encargué a malvi unas alas para mí, y otras tres, para mis sobrinos, durante este tiempo nuestra paciencia e impaciencia, nuestras dudas y certezas, nuestras ilusiones, sueños, respiraciones, pensamientos, han ido quedando impregnadas en ellas.
empezamos a volar con ellas, primero con la imaginación, y como mariposas del espíritu, recogiendo el polen y la miel, y con éstos se van conformando colores, formas.

cuando me llegaron al lugar donde trabajo, me fue fácil no abrirlas, podría haber causado gran revuelo, con su fuerza, sencillamente al salir del envoltorio, habría hecho salir a la gente de sus despachos, hasta el más sordo o ciego, y habrían venido a rodearme con su expectación.

pero no lo hice, para mí era un acto de pura intimidad.
al llegar a casa, apagué todas las luces (parece contrario para poder verlas bien, verdad?), y encendí una vela (bajo la advertencia de la hacedora de alas de que son inflamables, pero no había peligro).

abrí el precioso papel anaranjado, y las desplegué, me quedé admirándolas, y también vi en mi las expectativas que tenia, inevitablemente en todo este tiempo había dibujado y pintado mis alas yo misma, y estaban en mi imaginación, por eso, a pesar de su belleza, hubo algo de desilusión. pero esto me sirve mucho.

me las puse, y como en casa no tengo espejos grandes, me puse enfrente la puerta que da al balcón, toda de cristal, y de noche, funciona como un espejo, me quedé con las alas puestas mirando quien se reflejaba en aquel cristal, hermosa mujer, es hermosa la diosa que se refleja en él.

me dejé sentir con serenidad y esa observación de lo nuevo...
durante este año de espera, ya hay cosas que han cambiado desde lo superficial y desde lo profundo. mi pelo, mi trabajo, mi talla, mi aspecto, mi entereza, mi rigidez, mi dulzura, mi sabiduria, mi gozo existencial, mis creencias, mi belleza, mi tercera dimensión, mi quinta dimensión...

imaginé cómo darle las alas a alfons, maria, i diego, pero... están demasiado espabilados para que me convierta en un hada y no me descubran... pues en cierta manera... ya lo soy.

así, que un día, les preparé en la habitación de sus abuelos paternos, encima de la cama las tres alas expandidas, y encima de cada una de ellas, el mensaje correspondiente que les traían las hadas, y cómo no... un precioso hatillo con polvo de hada, para ser invisibles, como me pidieron...

grabamos en vídeo aquel acontecimiento, diego, al final, me dijo, tía, sabes?... ahora sí creo en las hadas!!!, y a maría, las mismas hadas le corroboraron su existencia, para que dejara de sufrir cuando confronta con los adultos su fe en el mundo mágico. claro que existimos!!!. y alfons... a él no hace falta que nadie se lo explique, él vive con ellas desde siempre, pero como es el mayor, tiene que mostrar adultez.

lo mejor, fue cuando bailaron y bailaron, coreografiaron, corrieron, y se dejaron sentir con ellas puestas, y surgió, cada uno vino y me dijo qué hada era, alfons, el hada de la naturaleza, maría, el hada del agua, y diego, el hada de los símbolos. y yo, el hada de las semillas, la muerte y el renacimiento.

estoy realizando sueños, pequeñitos, insignificantes, grandes, y enormes, sueños que siempre he tenido guardados en mi magnífica imaginación. por fin el capullo se ha desvanecido, justo en el tiempo adecuado. y ahora es tiempo de volar. volar no es más que vivir, en esencia, es vivir con la libertad de que cualquier sueño puedes hacerlo realidad. ésta parte de la historia de mi vida, de nuestras vidas, como familia, como individua, como humana, como diosa, acaba de empezar, prosperidad, inspiración, bendición, sabiduría, despertar, sólo esperan a que las tomemos de un sorbo, tierno, con el que damos permiso para vivir en la plenitud del universo creador sin separarnos de EllaEl. volver a casa.

y colorín colorado... esta historia ha empezado..."

carmen

miércoles, 3 de febrero de 2010

SEMBRANDO SEMILLAS


En un principio me sentía una niña, llevando mis alas aquí y allá, enseñándolas y presumiendo de ellas. Pero poco a poco fui percibiendo cómo al mostrarlas con tanto entusiasmo e ingenuidad, las personas que allí estaban, fuese donde fuese, se contagiaban de esa energía limpia y alegre de las alas extendidas al viento.

Recuerdo varios de esos lugares: nos habíamos apuntado a un taller de Psicogenealogía que impartía Marianne Costa en Madrid, eran tres fines de semana, el último de ellos, especial por ser una especie de despedida (éramos un grupo de unas 30 personas que habíamos compartido situaciones íntimas y muy personales), allí llevé nuestras alas en la cajita de cartón. Casi al final, pedí a Marianne la posibilidad de mostrarlas; para mí era importante pues las usaría en uno de los actos de Psicomagia que ella me recomendó hacer. Encantados nos subimos al escenario Antonio y yo con nuestras alas puestas… fue un momento de luz y color ¡!.. y un bonito final de fiesta.

Semanas más tarde, yo usaría las alas en un baile (acto Psicomágico para celebrar mi Feminidad) celebrado en el Balneario donde vivimos; fue un atardecer de verano, con unas antorchas colocadas alrededor del escenario y la música poderosa de la Valquirias. Me sentí verdaderamente enraizada y libre a la vez, fue mi primer baile en público… ese era una de mis sueños!

En otra ocasión las alas sirvieron para transmitir al inconsciente de una bella mujer prisionera de su físico que realmente podía volar; la historia es ésta: fue en un taller de Tantra y Sexualidad Consciente impartido por el estupendo maestro Hari Dass. A lo largo del taller pudimos percibir, cómo una de las mujeres más espectaculares físicamente estaba completamente atada por lo que se suponía es el estereotipo de belleza en nuestra época, habiendo pasado varias veces por el quirófano con ese fín. Casi al final del taller se derrumbó al hacer consciente su teatro y pantomima. Ya en el jardín del Balneario, y antes de las despedidas abrí la caja de la magia y la invité a colocarse las alas y a correr. Fue realmente un espectáculo precioso, y más que por lo puramente estético, lo fue por la cara de felicidad de esta mujer-mariposa! Más tarde, alguien que asistió al taller y que contactó con ella, nos comentó que su vida estaba dando un golpe de timón... y que ese acto había sido poderoso para ella.

Ahora además de nuestras alas, tenemos tres alitas más, de distintos tamaños, para los niños que aquí vengan a visitarnos. Será un terapéutico acto de poder, ponérselas y transmitirles a los peques, que ellos pueden ser ellos mismos, que no tienen que cumplir las expectativas de los padres ni de la sociedad, que su vida es suya y les pertenece.

A VOLAR “PEQUES” Y “GRANDES-PEQUES”!!

Gracias Malvi!
Mar Llamas