lunes, 11 de enero de 2010

UNIDA POR MARIPOSAS


Cuando mi padre me decía de niña “te voy a cortar las alas” nunca imaginé que eso estaba ocurriendo de veras, y seguro que él tampoco sabía de las consecuencias de aquella acción. Ahora de adulta creo que puedo estar preparada para volver a crear unas nuevas alas que me permitan reiniciar un nuevo vuelo.

Trabajo con imágenes y sobre ellas pongo luz, es un trabajo similar al que realizas tú, hacedora de alas. Tu trabajo es precioso y por ello te pido me ayudes en este proceso, que trae muchas veces dolor, te pido me ayudes construyendo para mí unas alas, las alas que broten desde tu sabiduría y conexión en el amor y la luz.

Mientras tanto una amiga me da masajes en los homoplatos que parece que estén despertando a la vida, aflorando dolores acumulados probablemente desde muy antigüo. Me abro a esos dolores y en amor los dejo ir, feliz de saber que al escucharlos se van disolviendo, en la comprensión de que todo ha tenido su sentido en su momento.

Y así queda espacio, el nuevo espacio que voy creando para que mis preciosas alas puedan volver a volar.

Te envío una foto de este momento, de como siento que ocurre lo que ya está ocurriendo, más allá de lo que yo haga o deje de hacer.

Con amor, muchas gracias hacedora de alas

loreto.webcindario.com

3 comentarios:

  1. Es curioso como la vida te aporta lo que necesitas para "echar a volar" en el momento y el lugar precisos.
    Cada acontecimiento, que en nuestra condición dual podemos considerar como "bueno" o "malo" no es más que un escalón que hemos de utilizar para alcanzar el siguiente, y el siguiente...y así crecer, interiormente.
    CONFIANZA Y APERTURA al UNIVERSO...nada, absolutamente NADA, llega para hacernos mal.
    Gracias Maestra Hacedora por compartirlo con nosotros.

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  2. A mí también quisieron cortarme las alas. Me siento unida, resonante. Vuelo libre como el aire con las alas de mi imaginación. Gracias por la idea. Realizas unas alas magníficas, llegan al corazón.

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  3. Yo soy un ángel. Guiada por el Amor decidí venir a este planeta. Cuando nací me cortaron las alas. A medida que crecía, mis alas crecían también, y volvían a cortármelas. Así durante muchos años. Llegó un momento en que a fuerza de cortármelas me acostumbre a no tenerlas, como quien se acostumbra a tener el cabello corto. Lo peor empezó cuando me olvidé de que había tenido alas alguna vez. Deambulé por la vida, y a pesar de que me ha puesto en el camino seres y experiencias maravillosas, extraordinarias, me sentí triste, incompleta…, sin saber porque, ¡tengo tanto que agradecer, tanto que celebrar! que no entendía el porque de esa melancolía. Y he aquí que el amoroso y compasivo Universo puso en mi camino a un ángel que me hizo recordar que todos nacemos con alas. De hecho ella es hacedora de alas. Con sumo amor y dedicación rehace las alas de cada uno, y no cualquier ala, ¡no!, ella consigue rehacer nuestras únicas, personales y exclusivas alas.
    Aún no tengo mis alas. La hacedora de alas ya tiene el encargo. Paciente y llena de ilusión y agradecimiento infinito espero por mis alas. Y sueño. Sueño con volver a desplegarlas de nuevo, desperezarlas, sacudirlas y sentir la caricia de su aleteo. Sueño con alzar el vuelo, sin limites, sin condicionamientos. Sentir el aire acariciar mi rostro y mi cuerpo mientras alzo el vuelo y recuerdo como es ver todo desde una perspectiva más elevada.
    Gracias Malvi ángel hacedora de alas.
    Gracias a tod@s los ángeles con o sin alas que habitamos este hermoso planeta.

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