martes, 9 de junio de 2009

UN CAMINO DE INVESTIGACIÓN


A la luz de los sorprendentes acontecimientos observados en mi vida y en mi entorno a lo largo de los dos últimos años aproximadamente (tiempo más que prudencial para poner atención a los hechos, más allá del escepticismo inicial que a menudo surge ante los caminos extraordinarios) he decidido abrir este blog, un lugar de encuentro para iniciar un camino de investigación, una aproximación al fenómeno llamémosle "terapéutico" que surge del sencillo hecho de ponerse unas alas y extender los brazos.

Desde el contacto con la persona que las encarga, la inspiración del diseño previo, las conversaciones y los vínculos afectivos que se establecen, el propio proceso de fabricación con sus etapas y anécdotas que me hablan del carácter o estado del receptor/ra y por supuesto el efecto de ligereza, libertad, alegría y abundancia que se genera en quien las recibe o disfruta y en quien las regala, así como las distintas aplicaciones-usos que han ido encontrando los seres alados, hablándome de los efectos sedantes, protectores etc...

Tal como dije al principio me propongo llevar a cabo una linea de investigación a la que os invito a participar con vuestras percepciones u opiniones del asunto "ALAS".

La recopilación de datos es esencial para cualquier investigación, bien nutrida y lo más objetiva que me sea posible, pero sin otro animo que el disfrute y el aprendizaje que me está llevando en este proceso a un paraíso interior lleno de armonialegría que quiero compartir.

Gracias a todos y todas por estar en mi camino y desde aquí doy gracias al Universo que tan generosamente se porta conmigo permitiéndome ser su instrumento creativo.

Un abrazo afectuoso de la Hacedora de Alas.
Carmen Malvi.

1 comentario:

  1. Aunque he tardado en ver este estupendo blog, seguro que éste es el momento perfecto.
    Respecto a mis alas, sus efectos empezaban a atisbarse aún antes de tenerlas conmigo mientras tú, bendita hacedora, las andabas preparando, tomándote el tiempo conveniente, sin que ni en ti ni en mi surgiera la impaciencia del niño del cuento...
    Pero desde que las tengo y, sobre todo, desde que me voy atreviendo a usarlas -con y sin motivo, pues no hacen falta motivos, basta con tener ganas- los efectos se engrandecen...
    Creo que cuando nos atrevemos a ponernos las alas, esto produce en cada quien según lo que necesite: a veces, o a unas personas, PROTECCIÓN, otras veces o a otras personas, ligereza, aliento y estímulo... Este es por ejemplo mi caso. Las alas me ayudan a creer en mi, a valorarme y también me dan impulso en mi tarea de atreverme a crear mandalas personalizados y cobrar por ello. E incluso ofrecer talleres para que otras personas descubran los mandalas. Todo esto empezó a arrancar desde el mismísimo momento en que me atreví a pedir mis alas... y se acentúa desde que las tengo y se engrandece cada vez que me las pongo. Gracias Hacedora! Gracias Universo!

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