martes, 20 de septiembre de 2016

Las Alas de Eva Volaron


Esta ha sido la conversación por Facebook con Eva.

- Malvi he perdido mis Alas. Creo que se donde, pero ahora no puedo recuperarlas. Supongo que siendo mis alas seguro vuelven conmigo. ¿Porqué si no cuál sería el mensaje ?

lun 13:25
- Recuerda observar la información sin obsesionarte.

- Si, si... estoy en ello!!

- Muy bien, paz y claridad para tu día. Un abrazo grande.

10:44
- A lo mejor fue que opte por el suicidio económico, la menor d mis "tragedias", si lo veo como estrategia d rendición. Ya no se si mis Alas, se desprendieron y fueron pasto de las ruedas de todoterrenos, o de furtivos ganaderos, o solo olvidé recogerlas de entre las ramas d un haya mágica. Mi último recuerdo es un pensamiento fugaz d olvidarlas en ese lugar. Entregarlas a Lo Invisible. En verdad no lo se. 
Solo se, que estoy en el duelo d la perdida de mis Alas. De mi perdida, yo todo el rato me arropaba con ellas, buscando mi seguro en su energía. Era una forma para devolverme a esa realidad de lo Invisible. A la percepción d la realidad desde el estado verdadero del Ser. Solo este estado me garantizaba la permanencia libre. Libre d cualquier apego y miedo y en la Libertad d Ser lo q la Naturaleza todo rato está queriendo q este siendo. Y se que solo este estado del Ser verdadero puede sustentarme en cuanto a la  materia q necesito. Es tan claro esto para mi, que las señales es lo único q me constatan lo que tengo que ir haciendo.
Mi única salida es hacia adentro, adentro,  adentro, adentro.... Haciendo el amor con esta palabra.
"Con la Naturaleza como el amante q despacito me penetra acariciándome", ayer me enviaron estas palabras; y si así es. Y también me llegaron "eres la medicina que susurra a los caballos".  Yo misma siento q en muchas ocasiones los caballos en sueños me hablan, pero q en la vigilia todo el rato me comunican. Los caballos me susurran como ayudar a las personas q se acercan!!
Uhmmm... adentro, adentro.
Las personas q quieran d esta "medicina" con los caballos, vendrán. Así trabajan las medicinas, llega el q tiene q llegar a ella y en el momento q tiene q llegar.

- Así es querida Eva, es el momento de comprender que tus Alas volaron para hacerte libre de dependencias. Tu eres tus Alas. Todo está en ti, el camino es hacia adentro.... Si, hacia adentro y hacia arriba, y hacia abajo al mismo tiempo. La integración de opuestos.
No te enrosques solo en el nivel mental, y activa el nivel físico-emocional, el pragmatismo y la ternura. Materializa Consciente, Presente y Gozando.

- No me queda otra. Ya lo se, no puedo separar ningún nivel ya.

- Adelante pues.... te envío claridad y fuerza de resolución con un gran abrazo Alado.

-Las Alas estan siendo para mi un profundo viaje.
Abrazo y Bendiciones.

miércoles, 1 de junio de 2016

Fortaleciendo tus Alas




A VOLAR SE APRENDE, MI NIÑA.



No el vuelo en espantada. No el vuelo de la huida.
El vuelo que te cuento es el que se entrena en la Tierra, entre raíces y piedras.
El de alzar las manos, no para evitar tocar, sino para acariciar lo que a tu paso va surgiendo.
El de no temer a la tormenta que hará fuerte tus alas.
La danza de tu historia y tus batallas.

Aprende a volar en la Tierra, mi niña,
y conquistarás tu Cielo.



Myriam Aram
Ilustración: "Akin to an eagle" por Hyamei

jueves, 7 de enero de 2016

ALAS PARA VOLAR

Relato por cortesía de Eduardo González


Alas para volar
En aquellos instantes yacía el príncipe entre una espesa y tempestuosa bruma de sueños extrañamente intensos por muy matutinos. Sin embargo, nada podía temer descansando sobre su pecho aquellos talismanes. Una argéntea brújula se engalanaba al amparo de los áureos destellos de un sol naciente, un sol que desvelaba sus secretos con sábanas de malva y oro. Era un momento íntimo y eterno... era el momento. Se anunciaba el nuevo día.
Bellísimo el  detalle y arrogante el hombre, los envolvía todo un paraíso de nácar y luz. Besando el cuello de aquel príncipe se acompañaba la brújula con un reclamo de buena suerte: Fortuna en plata y Oriente parecía sonreír al destino mientras saludaba reverencial al rey del alba.
Pero a pesar de todo ello, una sombra de altiva oscuridad se ceñía sobre el ánimo del príncipe. Al cielo apuntaba su daga tanto como su estandarte. Anhelos que anhelaban matar. Matar por no poder vivir, por no poder amar. Anhelos de matar a la Muerte.
Y a su vez acariciaba en sus sueños la redentora ofrenda del beso único y silente, rastreando aquí y allá entre llantos de desesperación. Acariciaba la mirada ardiente de aquellos sus amados ojos. Deseaba amar como quiere el calor al fuego, como el frío al hielo. Amar sin remedio, como ama la tierra al cielo.
-¿Y dónde hallaré esos ojos sino en otro mar?- se decía entre los oníricos suspiros de una incipiente pero colosal locura.
Al despertar, el príncipe sintió cercana la presencia encrespada de aquellos retozones cabellos enredándose entre los ávidos dedos de su alma. Y creyó morir al saberse solo prorrumpiendo en un llanto negro, derramando lágrimas de hiel sobre un regazo ausente.
-Amarga pócima debo beber- se desgarraba.
Trémulo, todo su ser ansiaba con fervor místico la unión primigenia con aquella diosa, con la musa de sus alberos. Anhelaba embriagarse con el perfume de los recónditos deseos, con el cálido bálsamo que sin duda ella poseía entre aquellos conmovedores senos. Anhelaba liberarse por fin del hondo duelo que suponía su soledad.
Y así la elevó al altar de las divinidades enlazándola a besos de pasión, devorándola sobre la túnica sagrada de un amor que parecía proscrito, mordiendo aquellos labios de fuego, libando su esencia de mujer.
En su enajenación sin límites amaba así el príncipe el espejismo de lo efímero como divino y eterno.
-¡No de otro mar, no! ¡De otro mundo será!-  exclamaba entre iracundos jadeos, más amante que nunca, inmerso en un océano de profundas dudas y rocosas desesperanzas.
Y desde aquel lecho marchito y roto dio un sensacional brinco rasgando sus vestiduras en un acceso de loco afán por poner fin a tanto dolor.
Corriendo raudo cual corcel desbocado, decidido ya a arrancar de cuajo la raíz de tamaño sufrimiento, alcanzó la última almena del más alto muro de aquella inexpugnable fortaleza que lo defendía de posibles enemigos, y que sin embargo también le impedía su verdadera libertad, saltando al vacío con el ánimo resuelto y un arrojo desmedido.
-¡Quémese la vida y el universo entero!- exclamó lanzándose en pos de la nada.
Pero quiso el cielo intervenir socorriendo al príncipe en su desliz. En su desliz de príncipe y de amante. Y como por arte de magia, como sólo desde el cielo se puede hacer, fueron creciendo en sus brazos unas enormes y níveas alas que brillaban como el mismo sol.
Y así supo el príncipe de su condición inmortal y divina.
-¡Puedo volar! ¡Puedo volar!- exclamaba mientras batía y batía sin cesar aquellas preciosas alas.
Voló y voló contemplando desde las alturas la magnificencia y belleza de su reino hasta alcanzar la más elevada cumbre donde se detuvo apenas sin resuello. Descansó  mientras trataba de dar crédito a lo sucedido.
Le saludaba un atardecer albiceleste y naranja. La sonrisa amplia y franca del cielo se desplegaba sobre el horizonte abrazándolo con un alegre lazo de unidad, de lucidez, de despertares y preludios de amor.
Y logró así su atenta escucha haciéndole saber sus deseos, sus más profundos anhelos y sus ansias de ultramar.
Aquella alianza fue como la alianza con la estrella fulgurante, como la alianza con el árbol de la sabiduría, como la alianza con el río sacro, y como la alianza con la última de las lunas, confesora y oferente de su querer.
Y es que era su causa la única causa posible, la causa del amor. Por y para ello quería seguir vivo. Para amar de forma noble a la mujer que un día de gozo terreno y celestial lo reconocería cumpliéndose así lo escrito.
Al cabo de unos instantes, mientras encaminaba sus pasos hacia un aromático arrayán que asomaba por la ensenada, dirigió sus ojos hacia lo alto y unas lágrimas de agradecimiento bañaron su rostro.
Y ante el añil del cielo que resplandecía bajo el sol, junto a aquel árbol, el árbol de la vida, pudo divisar el amante unos ojos que besaban su mirada.
Aquellos eran sus ojos. Era ella. Ella era la mujer de sus sueños, su diosa anhelada, la amada que por ley de Amor vence, la que otorga el poder de la gloria y la magna plenitud.
Y así supo el príncipe amante que a veces los sueños, con ayuda del cielo, se hacen realidad. Y así supo que los sueños sólo pueden hacerse realidad alzando el vuelo. Y supo también que se necesitan alas para volar... y valor, mucho valor.
Y la luna mostró su sonrisa sonora danzando su perpetua danza ritual, luciendo su mejor gala en aquel baile de estrellas, elevando su plegaria al cielo, buscando un nuevo sol...
...Mientras,  los amantes se amaban.

lunes, 1 de junio de 2015

SENTIRSE LIBRE


Gracias por compartir estas estupendas fotos realizadas el verano del 2008 en Almeria. Esas fueron las primeras Alas que abrieron mi camino de "hacedora de alas".

(mensaje de Pituca, la bella mujer que posa con las Alas azules) 
Yo no olvidaré nunca esas Alas, ni esos días, no solo por la belleza que tienen, sino por lo que representan. 
Me sentí bella, sutil, ligera, limpia, alta, me sentí LIBRE . 
Un abrazo

sábado, 29 de noviembre de 2014

ALAS FÉNIX VOLANDO



Me estaba preparando para ir a visitar a una amiga en el hospital,  pues tuvo un pequeño accidente que se complicó y ha estado muchas semanas grave, pulsando por su vida. 
De pronto en casa, he mirado mis Alas Fénix y he sentido que tenían la energía del renacimiento, del resurgir de tus cenizas, de la sanación y transmutación, y sentí que tenían que volar hacia ella...


Las alas vuelan hacia la personas que las necesitan, le llegan a cada uno en su momento, ni antes ni después, de la manera más inesperada. Siento que la van a ayudar a remontar el vuelo en este gran viaje de renovación, con unas alas llenas de amor, de visión, de sabiduría y miles de colores. Espero verla pronto volando con ellas cerca de las orillas del río.

Aurea García

sábado, 20 de septiembre de 2014

ALAS QUERUBÍN


Alas Querubín Corazón Rojo
Me encantaría estar en la comunidad de seres alados, todo un honor y con muchas ganas. 
Encontrar mis alas ha sido muy importante por el proceso en el que me encuentro. Son preciosas. 
Al verlas, me emocioné mucho. 
Muchas gracias por hacerlo posible.

Mira te adjunto una foto que me saco Aurea con mis alas.
Amaia Menchaca.

martes, 6 de mayo de 2014

INTENSIDAD

 
Estas Alas se titulan  "Intensidad"
 
Sin ni siquiera haber sentido mis alas sobre mi piel, solamente con esta imagen.... ya estoy volando. 
Desde que conocí a esa MARAVILLOSA mujer tan dulce, tan amorosa, tan sabia, tan generosa,tan vivida y experimentada, mi vida pegó un giro de 180 grados. 
Ella, hacedora de alas, me ha enseñado a ver lo que no quería ver o no podía desde mi confusión o exceso de información  porque abrí mis alas de golpe y me tiré desde lo alto de una enorme montaña sin pensar si sabía volar. 
Gracias a Carmen he podido "dominar" mis ansias de volar mientras aprendía con ella la técnica de un bello y majestuoso vuelo.
 
Gracias Carmen Malvi.
Es un placer volar libremente contigo.
 
Elisa Prieto autora de Los hombres de Rita Rico
https://www.facebook.com/loshombresderitarico?fref=ts